Siguiendo con el curso de Cocina Práctica que Furiosamente ofrecemos a nuestros suscriptores de la Maldita Cocina del Infierno, daremos hoy la receta para lograr un estupendo Imperio en su Salsa. El mismo es un plato que puede servirse tanto frío como caliente y sirve para acompañar las vidas de tantos ignotos desconocidos.
Lo primero que hay que hacer es preparar el ambiente. El horno puede estar tanto a Frío Siberiano como a Calor del Sahara, porque para lograr un buen Imperio la temperatura ambiente no condiciona. Mientras esperamos que se ponga a punto el horno, nos dedicaremos a preparar el relleno: tomamos un pueblo ignoto y desconocido, es decir, una pequeña cantidad de humanitos que por necesidad, costumbre o creencia vivan juntos y les diremos toda clase de mentiras. Las mentiras pueden o no ser evidentes (eso dependerá del grado de embrutecimiento que posean los humanitos), lo que sí, debe parecer como que nos creemos todas y cada una de esas mentiras. Cuando el horno esté listo, metemos los humanitos y pasamos una cantidad de tiempo variable (tiempo mínimo 10 años, tiempo máximo no hay), adornando nuestro Imperio en formación con pancartas, himnos, ideales y utopías.
El Gran Dictador. Es mi ayudante de cocina en realidad. Un buen tipo, le encanta preparar Imperios y lo hace muy bien. Lástima que sea adicto a los genocidios, pero en fin, nadie es perfecto.
Paralelamente vamos creando la salsa, también llamada doctrina o ideología. La misma se logra mezclando muchas de las mentiras que usamos antes (hay que tener cuidado de sacar aquellas mentiras que se repiten en demasía para que no sospechen los humanitos) y adobándolas con fundamentos que pueden ser raciales, políticos, económicos, religiosos o ecologistas, eso queda a gusto y discreción del chef. Lo importante es lograr que la salsa quede homogénea, es decir, que las mentiras e ideología queden tan pero tan parecidas que los humanitos no puedan separarlas. Una vez hecho esto, dejamos reposar la salsa un tiempo mientras volvemos al Imperio.
Lo más importante es, mientras esperamos que la salsa esté lista, agregar Fuerzas Armadas en grandes cantidades. A gusto, eso sí, pero en grandes cantidades. Algunos prefieren Caballeros Cruzados, otros, grandes cantidades de Hoplitas o Panzers; yo recomiendo dejarlo a gusto de cada uno. El objeto de las Fuerzas Armadas en la receta es doble. Por un lado deben mantener el orden, la coherencia de las masas estúpidas de humanitos que no comprenden nuestro plan maestro. Por el otro, sirven para expandir nuestro territorio y lograr un Imperio aún más sabroso y consistente. Muchos cocineros amateurs me consultan sobre cuál es el uso normal de las Fuerzas Armadas y cuando se está abusando ya de ellas. Mi respuesta es sencilla: NUNCA se abusa en demasía de los ejércitos; aún cuando tengan que reprimir y matar sin piedad a humanitos indefensos, debe dejárseles e incluso ordenárseles; el uso de la fuerza es clave si queremos lograr un Imperio delicioso. En este período muchos novatos fracasan pues la unión de los humanitos muchas veces logra echar a perder nuestro Imperio. Yo les repito: Siendo ese el caso, añadan más, más y más Fuerzas Armadas hasta acabar con la rebelión. Así lograrán salvar su plato de rostizarse. Aplacados los humanitos, notarán cómo el Imperio va tomando forma y color. Ahí es cuando se deben continuar espolvoreando mentiras, mentiras que agregaremos en forma de manuales de historia, y que le darán al plato un aire romántico y hasta novelesco, ideal para paladares sensibles.
Las fuerzas de Asalto de los Iron Chefs, manteniendo el orden en los restaurantes K del lejano oriente. Noten El símbolo K Imperial. Me encanta cocinar con estos tipos.
Finalmente, tras un baño maría de unos años o siglos, el Imperio está listo para ser servido. Se lo puede acompañar de miserias, penurias, injusticia y violencia; todo mezclado en una ensalada bien condimentada que serviremos junto al plato principal. Hay quienes cuentan que fueron a banquetes en donde el Imperio se servía con justicia, tolerancia o incluso respeto, pero sinceramente un plato así nunca se ha visto. Y francamente no creo que sea posible dado que esos condimentos no combinan para nada con un manjar de estas características. Para tomar, eso sí, hipocresía, mucha pero mucha hipocresía servida en copas de cristal relucientes.
Sugerencia del chef: Como postre, es decir, una vez que el imperio está acabado, recordarlo con nostalgia, aunque haya sido un verdadero asco; suspirar por él y escribir poemas y canciones en su honor, y recordar todos los grandes logros que dejó tras su paso por el mundo, olvidando convenientemente sus garrafales errores. Les dejo los ingredientes:
Gracias, gracias. Sé que soy genial y que mis recetas son de lo mejor, no es necesario que me besen.
Receta para un Imperio en su Salsa
Por el Mundialmente reconocido Chef K
Ingredientes:
• Pueblo …………………. 1
• Mentiras.……………….. de 8 a 10 kilos por humanito
• Injusticia………………… 1 bol lleno (o más, dependiendo del gusto de los comensales)
• Fuerzas Armadas………… A gusto pero siempre abundantes
• Doctrina …………………. 1 sola, si no está todavía madura igual sirve
• Represión………………… 6 u 8 hojas grandes cortadas finitas
• Miseria.…………………… Abundante
•Promesas y utopías……….. Al menos una grande de cada una (previamente rehogadas en mentiras)
• Himnos y propaganda…….. 400 gramos
• Nostalgia (para el postre)…. 1 pan y dos flautitas
Bon Apetit!
Lo primero que hay que hacer es preparar el ambiente. El horno puede estar tanto a Frío Siberiano como a Calor del Sahara, porque para lograr un buen Imperio la temperatura ambiente no condiciona. Mientras esperamos que se ponga a punto el horno, nos dedicaremos a preparar el relleno: tomamos un pueblo ignoto y desconocido, es decir, una pequeña cantidad de humanitos que por necesidad, costumbre o creencia vivan juntos y les diremos toda clase de mentiras. Las mentiras pueden o no ser evidentes (eso dependerá del grado de embrutecimiento que posean los humanitos), lo que sí, debe parecer como que nos creemos todas y cada una de esas mentiras. Cuando el horno esté listo, metemos los humanitos y pasamos una cantidad de tiempo variable (tiempo mínimo 10 años, tiempo máximo no hay), adornando nuestro Imperio en formación con pancartas, himnos, ideales y utopías.
El Gran Dictador. Es mi ayudante de cocina en realidad. Un buen tipo, le encanta preparar Imperios y lo hace muy bien. Lástima que sea adicto a los genocidios, pero en fin, nadie es perfecto.Paralelamente vamos creando la salsa, también llamada doctrina o ideología. La misma se logra mezclando muchas de las mentiras que usamos antes (hay que tener cuidado de sacar aquellas mentiras que se repiten en demasía para que no sospechen los humanitos) y adobándolas con fundamentos que pueden ser raciales, políticos, económicos, religiosos o ecologistas, eso queda a gusto y discreción del chef. Lo importante es lograr que la salsa quede homogénea, es decir, que las mentiras e ideología queden tan pero tan parecidas que los humanitos no puedan separarlas. Una vez hecho esto, dejamos reposar la salsa un tiempo mientras volvemos al Imperio.
Lo más importante es, mientras esperamos que la salsa esté lista, agregar Fuerzas Armadas en grandes cantidades. A gusto, eso sí, pero en grandes cantidades. Algunos prefieren Caballeros Cruzados, otros, grandes cantidades de Hoplitas o Panzers; yo recomiendo dejarlo a gusto de cada uno. El objeto de las Fuerzas Armadas en la receta es doble. Por un lado deben mantener el orden, la coherencia de las masas estúpidas de humanitos que no comprenden nuestro plan maestro. Por el otro, sirven para expandir nuestro territorio y lograr un Imperio aún más sabroso y consistente. Muchos cocineros amateurs me consultan sobre cuál es el uso normal de las Fuerzas Armadas y cuando se está abusando ya de ellas. Mi respuesta es sencilla: NUNCA se abusa en demasía de los ejércitos; aún cuando tengan que reprimir y matar sin piedad a humanitos indefensos, debe dejárseles e incluso ordenárseles; el uso de la fuerza es clave si queremos lograr un Imperio delicioso. En este período muchos novatos fracasan pues la unión de los humanitos muchas veces logra echar a perder nuestro Imperio. Yo les repito: Siendo ese el caso, añadan más, más y más Fuerzas Armadas hasta acabar con la rebelión. Así lograrán salvar su plato de rostizarse. Aplacados los humanitos, notarán cómo el Imperio va tomando forma y color. Ahí es cuando se deben continuar espolvoreando mentiras, mentiras que agregaremos en forma de manuales de historia, y que le darán al plato un aire romántico y hasta novelesco, ideal para paladares sensibles.
Las fuerzas de Asalto de los Iron Chefs, manteniendo el orden en los restaurantes K del lejano oriente. Noten El símbolo K Imperial. Me encanta cocinar con estos tipos.Finalmente, tras un baño maría de unos años o siglos, el Imperio está listo para ser servido. Se lo puede acompañar de miserias, penurias, injusticia y violencia; todo mezclado en una ensalada bien condimentada que serviremos junto al plato principal. Hay quienes cuentan que fueron a banquetes en donde el Imperio se servía con justicia, tolerancia o incluso respeto, pero sinceramente un plato así nunca se ha visto. Y francamente no creo que sea posible dado que esos condimentos no combinan para nada con un manjar de estas características. Para tomar, eso sí, hipocresía, mucha pero mucha hipocresía servida en copas de cristal relucientes.
Sugerencia del chef: Como postre, es decir, una vez que el imperio está acabado, recordarlo con nostalgia, aunque haya sido un verdadero asco; suspirar por él y escribir poemas y canciones en su honor, y recordar todos los grandes logros que dejó tras su paso por el mundo, olvidando convenientemente sus garrafales errores. Les dejo los ingredientes:
Receta para un Imperio en su Salsa
Por el Mundialmente reconocido Chef K
Ingredientes:
• Pueblo …………………. 1
• Mentiras.……………….. de 8 a 10 kilos por humanito
• Injusticia………………… 1 bol lleno (o más, dependiendo del gusto de los comensales)
• Fuerzas Armadas………… A gusto pero siempre abundantes
• Doctrina …………………. 1 sola, si no está todavía madura igual sirve
• Represión………………… 6 u 8 hojas grandes cortadas finitas
• Miseria.…………………… Abundante
•Promesas y utopías……….. Al menos una grande de cada una (previamente rehogadas en mentiras)
• Himnos y propaganda…….. 400 gramos
• Nostalgia (para el postre)…. 1 pan y dos flautitas
Bon Apetit!


8 FURIOSOS Comentarios:
Bernardo Neustadt es el cocinero del demonio...
http://dibujosraros.blogspot.com
Esta vez te has superado a tí mismo, creo que es sin lugar a dudas uno de tus mejores post. Fabuloso.
Sin palabras...
Un crá perdido...
suscribo calurosamente el comentario de madhatter
Me dio tragica gracia la receta.
Con lo otro,no sé si era realmente tu intención o no,pero me animaste.Gracias furioso K!
Saludos!
Mi no tender naa...
XDDDDDDDDD
uh te re agitaron K, que buena imitacion tuya que hizo el enfermito de arriba.
Dije que no entendía nada porque REALMENTE no entiendo una palabra!
No por agitar a K
Me parece "anó nimo" que vos tampoco entendiste nada, no?
Sos un otaku como yo? ^^
Que gran casualidad entonces, ya que K no suele entender una mierda de nada, deberian hacerse amigos.
Que caso tiene contestarte si soy "otaku" o no si das por hecho que es así?
Publicar un comentario en la entrada