Hallo, furiosos camaradas. En esta ocasión voy a hablarles sobre el humor y la desgracia ajena. Curioso es el efecto que causa en la gente ver u oír ciertas cosas. Muchos ven alguna situación muy graciosa y quieren reírse, pero su extraño sentido de la moral se los prohíbe. Explico.
Supongamos que uno está en la calle. Ves un nenito caminando. Sin querer, el nenito trastabilla, se resbala y cae de frente contra el pavimento con un ruido sordo. Hay dos cursos de acción a seguir:
1- El incidente REALMENTE no te causa gracia. No entendés qué carajo hay de gracioso en eso, y seguís tu vida normalmente. De la misma forma, hay gente que no gusta del humor de Benny Hill o del Chavo del Ocho, por ejemplo, y simplemente no se ríen de eso. OK, si naciste así es una pena, vos te lo perdés. Pero al menos no sos hipócrita.
2- El incidente nos causa gracia. Aquí nos ramificamos. En mi caso particular, me río a carcajadas, salvo que el padre del pendejo en cuestión este cerca y parezca grosso. No digo reírme a todo volumen a propósito para humillar más aun al pequeñín, si no una risa franca y sincera, producto de lo observado. Pero los mediocres, aquellos cuya carga de moral los vuelve forzosamente seres desdichados e hipócritas, aunque se mueren de ganas de reírse, no lo hacen. En cambio se reprimen, insisten en decirse a sí mismos que no ha sido gracioso, que uno no debe reírse ante al desgracia ajena y demás estupideces por el estilo.
Ante esta última postura yo pregunto: OK. Te da mucha gracia pero no te reís del pibe. ¿Y? ¿Le evitas acaso, el sufrimiento? ¿Quizás por una extraña disposición de las leyes del tiempo y espacio, el pibe volverá en el tiempo ante tu fingida tristeza y de esa forma se evitará la caída? Avívense payasos: el daño ya esta hecho. Se ría uno o no, el pibe ya se cayó. Por lo tanto, ¿Por qué no sacar partido de ello y reírnos un poco nosotros? Les recuerdo a aquellos que se reprimen que reírse hace bien. No solo nos mantiene jóvenes y de buen humor, si no que recientes investigaciones demuestran que uno es menos proclive a contraer ciertos tipos de cáncer si se ríe habitualmente.
Pero, aun si no obtuviésemos ganancia alguna de la risotada, ¿Por qué no reírse? ¿Por qué reprimirnos injustamente, basados en qué? ¿Acaso el aludido se va a sentir mal? Si se siente mal –peor, en realidad de lo que se sintió por la caída-, que se joda. Eso le va a enseñar a no caerse de nuevo.
Pero como este es un espacio de debate aparte de furioso, multimedial, les dejo que realicen un experimento. Hay dos enlaces a videos de youtube. El primero es un juego de Internet en donde uno tiene que prestar mucha atención para guiar un puntito por un laberinto. Pasas 2 o 3 niveles y de pronto, aparece una imagen perturbadora y un sonido. Para saber si son de los que se ríen ante la desgracia o no, los invito a que lo vean en la absoluta soledad de sus computadoras, y realmente (REALMENTE) se fijen, sin condicionamiento alguno, si el video no les causa gracia. Ni siquiera un poquito. Ante ustedes, el desafío:
En este otro video, unos mexicanitos están cruzando un puente improvisado. Me gustaría presten atención en el momento crucial del video, el momento cúspide en el que uno no puede menos que reír a carcajadas ante semejante chapuzón. La delicada y a la vez brutal forma en que la pierna y el cuello se amoldan para ir hacia abajo y ese ultimo manotazo de ahogado.
Ahora ya pueden sacar sus propias conclusiones sobre este tema tan delicado. Yo por mi parte, seguiré riendo a mandíbula batiente ante hechos tan infortunados. Y no es por ser hijo de puta, si no por que lo considero gracioso. Y punto.
8 FURIOSOS Comentarios:
AJJAJA, yo siempre me rei de la desgracia ajena, y tenes toda la razon. Tengo tu blog como un marcador en el firefox, lo leo todos los dias, segui asi que no estas solo.
reirse de la desgracia ajena tiene lógica siempre y cuando realmente te parezca gracioso y no por el simple hecho de hacerse el transgresor con algo que a la gente le parece mal
Me cagué de risa con el primero,el de la compu, aunque después,cuando el nenito lloraba como una magdalena, me dio un poco de lástima. ¡Qué cagazo!! Y que hijo de puta el que hizo el jueguito! Seguro fue el papá...
El de los mejicanitos no me causó gracia, yo que sé, capaz que si el gordo se hubiese reventado más, sí, me hubiera reído, pero no se hizo nada.
Una vez, en Brasil, estábamos en una cascada paradisíaca y en el lagito se estaba bañando un negrito de la zona, muy humilde. De pronto aparece una familia de clase alta, rubios, delgados, ruidosos, dueños del mundo y con un rottweiler del tamaño de una casa y suelto!!! Todos nos cagamos hasta el pelo, pero el perro no nos dio ni cinco de bola. De pronto lo vio al negro y yo no sé si estaba adiestrado para eso o qué, pero se tiró al agua el perro con la clara intención de morfarse al negro y era impresionante ver a ese negrito nadando más rápido que una lancha de carreras con gesto de deseperación y los ojos salidos de las órbitas y al perro atrás, concentrado en el firme propósito de boletear al negro. Y que querés que te diga, a pesar de que odio a los rottweiler y a los brasileros rubios y con plata, me cagué de risa, no lo pude evitar, aunque después la putié a la mina. Al perro lo llamó la dueña, que al final abandonó la persecusión, y el negrito terminó arriba de un higuerón. Creo que todavía está ahí.
los dos videos son graciosos, pero gana el del susto lejos por el solo hecho de que aparece EL EXORCISTA.
si, aveces aparece el exorcista....
K, tus juicios son justos. Pero nuestras preocupaciones difieren. Vos, en el fondo, sos un moralista. Las diatribas contra la moral dominante (o contra lo que creemos que es la moral dominante) son tan viejas como la misma moral. Son una forma de moralización.
A mi me interesa más saber por qué la mayoría de la gente se ríe. Por qué nos viene esa convulsión involuntaria cuando otro se desgracia. ¿Está en nuestra cultura o en nuestros genes?
Creo que casi todas las culturas se ríen de la desgracia ajena. Es algo que no pasa por nuestra conciencia. Es parte de nuestra naturaleza social, si es que eso existe. Como el tabú del incesto.
Tengo la impresión de que se trata de un mecanismo de defensa animal. Una forma de protección de nosotros los normales, frente al otro, el diferente, el tonto que no puede seguirnos el paso. En el fondo, una suerte de moral colectiva básica con función evolutiva: el triunfo de los fuertes sobre los débiles.
Algunos animales gregarios superiores tienen cosas así. Una vez vi cómo un auto golpeaba a un perro y el pobre salía aullando, descaderado, hacia la vereda. Los otros perros que venían con él se le abalanzaron todos a un tiempo y comenzaron a morderlo. No pude seguir mirando.
Primero, hacerce un blog por Podeti lo inventé yo, y segundo sí, me río cuando alguien se rompe el marote contra el piso, pero después de ayudarlo, o ver si se rompió tanto que se murió, ahí no me reiría, pero si no le pasó nada grave me río, jajaja.
Y...no voy a negar que me tenté mucho con lo del nene y el jueguito y no quiero hacerme la "diferente",pero no me dio pena verlo llorar sinó que me pareció un poco patético aunque si me hubiesen hecho lo mismo a mi a esa edad,creo que también hubiese llorado o tal vez no tanto,no sé jaja.
Y estoy de acuerdo con el que posteó arriba,es gracioso ver cuando alguien se cae o cosas así pero supongo o tal vez en mi caso particular la risa se me iría si depronto de debajo del que se cayó aparece un mar rojo.
Saludos!
El dolor ajeno, la carcajada ante él y la deshumanización de quien la suelta al verlo crecen y decrecen en la misma proporción.
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